En la lectura del texto "La aventura de ser maestro" me hizo recordar mi primer día de clase con un grupo de 2do. B de contabilidad en la asignatura de Geometría y Trigonometría. Entro y saludo a los alumnos, me presento dando mis generales y a medida que iba recorriendo mi mirada observé algunas alumnas, que cuando pasaban por el negocio de mi padre las chuleaba, entonces me puse rojo de verguenza y dije trágame tierra (mentalmente), tuve que contenerme y comencé a decirle la forma de trabajar y evaluar. Al final de la clase las alumnas me reclamaron y les dije que me disculparan.
Admiré a un maestro de la prepa que me daba clases de Geometría analítica, me gustaba como daba la clase y se me hizo fácil imitarlo. Después me di cuenta que no estaba funcionando, que debería de buscar nuevas técnicas de enseñanza para generar un aprendizaje significativo en los alumnos. A través de ensayo y error he estado puliendo mi estilo de enseñanza para el bien común. En algunas ocasiones he logrado integrar grupos a través de escucharlos, comprenderlos, apoyarlos y orientarlos en su bienestar común; cuando esto ocurre me siento útil y valoro mi trabajo como docente. Me gusta que el alumno sea responsable, que valore su esfuerzo, que no se de por vencido, que piense lo que está haciendo a través de un orden logístico y sea capaz de expresarlo ante sus compañeros y/o escribirlo en su libreta. Con esto quiero que ellos se sientan vivos y que sean útiles ante sus compañeros, maestros, familia y sociedad.
En mis clases trato de que sean agradables, busco un ambiente en donde el alumno se sienta a gusto en compartir el conocimiento, en el que pueda pensar y sentir, y que esté consciente que el entorno es un mundo de conocimiento que le puede ser útil en su desarrollo humano. En todo esto se debe tener cuidado de que el alumno adquiera el conocimiento de acuerdo a su ritmo. Para esto es necesario generar el razonamiento y el diálogo.
Pero a todo esto hay obstáculos en el proceso educativo, ya que la educación la han estado utilizando para fines políticos y no educativos, en donde los directivos no están capacitados para afrontar el problema y el apoyo que ofrecen es muy superficial; si a esto le añadimos que algunos alumnos ya no quieren la especialidad y no se pueden cambiar, genera un conflicto en los grupos convirtiéndose en distractores. Por eso y más factores la labor docente es digna de ser tomada en cuenta.
Hola maestro Gabino.
ResponderEliminarLa encuesta la lleve con 49 alumnos, de un grupo de 4to. de informática. Deje comentario en mi blog.
Raún
Hola buenas noches Gabino:
ResponderEliminarMuy divertida la anecdota que nos compartiste, te felicito por tu blog, casualmente yo tambien escogi este formato.
saludos